viernes, 30 de noviembre de 2012

La conspiración

Título original: Deception Point
Autor: Dan Brown
Editorial: Umbriel
Año de edición: 2005
Número de páginas: 603

Sinopsis
Tras largos años completamente improductivos en sus investigaciones, parece que la NASA ha obtenido, al fin, resultados importantes. De hecho, todo apunta a que han descubierto en plena Antártida un meteoríto con fósiles incrustados, lo que demostraría la existencia de vida extraterrestre. Esta noticia daría un notable vuelco a todas las críticas recibidas tanto por la agencia espacial como por el propio presidente de los Estados Unidos, a causa de las enormes sumas de dinero público con las que se subvencionaban los proyectos de la NASA. Antes de hacer público el logro envían a cuatro científicos de primer nivel a que verifiquen la hipótesis, acompañados de Rachel Sexton, hija del senador candidato a arrebatarle su puesto al actual presidente. Pero una serie de descrubimientos en el lugar de marras, unidos a ciertos sucesos sin lógica aparente, hacen a los protagonistas pensar que las cosas no son lo que parecen.

Comentario
Desde que leímos El código da Vinci nos ha interesado bastante la literatura de Dan Brown, quizá no tanto por su calidad en la escritura como por lo trepidante de sus novelas y el toque científico de casi todas ellas. La conspiración, su tercera obra, no es una excepción, mantiene ese ritmo endiablado que hace que cueste verdadero trabajo dejar el libro a medio.

Pingüinos en la Antártida
Es de agradecer que Brown haya decidido cambiar de protagonista masculino y dar descanso a la figura de Robert Langdom, protagonista de sus dos novelas más exitosas y que reapareció en El símbolo perdido. En este caso el elegido es Michael Tolland, especialista en temas oceanográficos y con cierto parecido en la forma de actuar a Langdom (es lógico que se prescindiera de éste, ya que se supone que es experto en simbología y no pintaría mucho en el argumento). Al igual que pasa con Tolland, muchos de los personajes recuerdan enormemente a otros protagonistas de sus novelas. En cualquier caso, vistas de forma independiente al resto de sus obras, las características y las personalidades de los personajes son interesantes y adecuadas para el tipo de historia de la que se trata.

Otro punto que nos gustó del libro ha sido la crítica que desde él se hace a la NASA, aunque quizá sería más conveniente decir que la crítica va dirigida a la gran cantidad de dinero público que se invierte en los diferentes proyectos de la compañía, en su mayoría infructuosos. Es un tema que nunca nos habíamos planteado pero cuya postura con respecto a él nos parece de lo más lógica. Suponemos que si una parte importante de nuestros impuestos fuera a parar a experimentos estériles o cuyos resultados no nos ayudan en nada no nos haría la menor gracia.

Instalaciones de la NASA
En cuanto al final, dentro de que tiene una parte más o menos predecible, hay que reconocer que tiene algunos giros que descolocan bastante al lector. El hecho de que una de las personas de la investigación sea precisamente la hija del candidato mejor posicionado para habitar la Casa Blanca hace que durante la lectura uno se pueda plantear un amplio número de posibilidades, y habitualmente cambiantes con el transcurrir de la trama.

Además tiene el exotismo de estar ambientado en plena Antártida, lo cual provoca que las escenas que allí tienen lugar, especialmente las de acción, sean aún más frías y crudas que en cualquier otra ubicación, añadiendo en determinados momentos verdaderos toques de angustia al lector que se imagina a cincuenta grados bajo cero intentando escapar de sus enemigos o buscando aclarar los misterios que encierra el meteorito y el fósil que lo acompaña.

Con todo esto, la novela se convierte en uno de estos libros veloces y que apenas dan respiro al pobre lector que, deseoso de cerrarlo y acostarse a dormir, no puede evitar soltar el típico "un capítulo más y lo dejo". Si a este vertiginoso ritmo añadimos una buena cantidad de datos curiosos de tipo científico acerca de los meteoritos y de las posibles formas de vida, tenemos una obra que, sin rebosar calidad literaria, la suple perfectamente con una trama y unos personajes completamente adictivos.

Nota: 8/10.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Maratón Disney: La leyenda de Sleepy Hollow y el Señor Sapo

Canon de Clásico Disney: 11
Título original: The adventures of Ichabod and Mr. Toad
Dirección: James Algar, Clyde Geronimi, Jack Kinney
Reparto (doblaje): Bing Crosby, Basil Rathbone, Eric Blore, J. Pat O'Malley, John McLeish
Música: Oliver Wallace
Año: 1949
Género: Animación. Fantasía.
Duración: 68 min. aprox. 
Premios: Globo de oro a la mejor fotografía en color (1950). 

Sinopsis
El largometraje está compuesto de dos cuentos populares: por un lado se nos relata la leyenda del Señor Sapo, una fábula de un sapo derrochador y caprichoso que, a pesar de los sabios consejos de sus amigos, se mete en un buen lío a causa de su implacable interés por agenciarse un automóvil. Por otro lado, se versiona de forma infantil la historia de Sleepy Hollow en la que un nuevo maestro llamado Ic habod Crane llega a un pueblo y, a pesar de su eminente fealdad, logra enamorar a la dama más codiciada de la zona. El bruto Brom Bones, considerado como el más apuesto y principal pretendiente de la joven, no puede aceptar su derrota y hará todo lo posible por apartar al pedagogo de su camino.

Comentario
De nuevo nos encontramos con otro clásico Disney dividido en dos grandes secciones, como ya sucediera con Bongo, Mickey y las judías mágicas. En este caso las dos partes representan dos leyendas seleccionadas de Estados Unidos e Inglaterra respectivamente. Ambas historias se cuentan de forma adaptada al público infantil. En el caso de la del Señor Sapo se ve bastante apropiada y adecuada para esa versión; por contra, la de Sleepy Hollow se ha modificado bastante y se aleja considerablemente de la mayoría de versiones conocidas (no hay más que recordar la de Tim Burton, nada apta para niños).

Centrándonos en la parte del señor Sapo, se trata de una fábula al más puro estilo, con un sapo como protagonista y un topo, una rata y un tejón como sus fieles amigos, a los que se añadirá un caballo. El único humano que aparece es un tabernero que, a la larga, será el malo de esta sección. Nos ha gustado la claridad con la que están definidos los personajes: el sapo es el alocado y caprichoso de la historia, el topo es el amigo inocente y bonachón, la rata es el otro tipo de amigo, responsable y sensato, el caballo es el que siempre intenta incitar al batracio a lograr sus propósitos a cualquier precio... Además, resultan bastante graciosas las escenas de persecución, con las habituales caídas y casualidades típicas de la factoría.

Quizá la moraleja de esta parte es lo que menos nos ha convencido. Por intentar resumir vagamente la idea sin desvelar demasiada trama diremos que el señor Sapo es acusado de una ilegalidad que no había cometido, lo cual, obviamente, se prueba al final, pero termina como un héroe y como ejemplo a seguir, olvidándose de que actitudes como el derroche o la falta de responsabilidad, si bien no es nada ilegal, no son maneras de ser para inculcar.

En cuanto a la historia de Sleepy Hollow, se puede decir que comienza de una manera medianamente aceptable pero que en su avance se tuerce y se hace más paranoica e ilógica. Es un cuento esencialmente narrado, sin más que unos pocos diálogos en boca de los protagonistas, lo cual, a nuestro gusto, le hace perder ritmo. Además, se recrea mucho en poner en antecedentes al espectador y, sin embargo, deja algo corta la historia propiamente dicha.

El final, sin duda, es lo menos convincente de esta versión de la leyenda. No lo vamos a desvelar, pero, como se suele decir, está metido a puñetazos y da la impresión de que lo metieron por no dejar cabos sin atar en la historia, cosa que no nos suele gustar pero que, quizá, en esta ocasión hubiera sido una opción preferible. Reconocemos que no somos grandes conocedores de los detalles de la leyenda de Sleepy Hollow pero, casi con total seguridad, en esta adaptación se han tomado demasiadas libertades.

No es que veamos mal que se intenten hacer llegar al público más joven las historias y leyendas propias de ciertas regiones, pero es posible que en las zonas donde estas historias son desconocidas para el gran público la película no alcance a llenar a todo el mundo, que es precisamente lo que nos ha ocurrido a nosotros. No en vano, éste es posiblemente uno de los clásicos Disney menos conocidos de la factoría.

Nota: 3/10.

Más Clásicos Disney pinchando aquí.




martes, 27 de noviembre de 2012

Platonic Venus

Autora: Yuki Nakaji
Editorial: Panini
Título original: Venus wa kataomoi
Año de publicación (España): 2005-2006
Número de tomos: 12 
Género: Shôjo. Romance. Drama. 

Sinopsis
Suzuna inicia la universidad y se muda a los apartamentos destinados a sus alumnos. Allí tendrá como vecino a Eichi, un chico con el que no empieza muy bien, ya que ambos están enamorados de Fukami, el mejor amigo de Eichi desde la infancia y el amor a primera vista de Suzuna. A este trío se unirán Hinako, una guapa estudiante que inicia una relación con su profesor, y Yuki, quien no se decide entre Eichi o Suzuna. Estos dos últimos dejarán su rivalidad para pasar a ser grandes amigos, y quizá algo más...

Comentario
No conocía de nada este manga y me dio por comprármelo, puse muchas expectativas en él, y cuando empecé a leerlo me encantó. Es una historia muy tierna, con unos personajes entrañables, y llena de escenas tanto divertidas como emotivas. Pero hay que reconocer que la trama se ha alargado más de lo que se querría, con situaciones algo enredesadas y con personajes que aparecen un capítulo suelto dando la sensación de que influirán en la historia y para nada es lo resultante. También hay que decir que el hecho de que la historia se ambientara en la universidad me llamó mucho la atención, ya que la gran mayoría de los shôjos transcurren en la vida de los institucienses. Pero si en ningún momento se mencionara que son universitarios nadie lo notaría, podría pasar perfectamente por alumnos de instituto, ya que no se les ve ni siquiera estudiando ni se mencionan las notas que sacan, sino siempre de fiestas y excursiones, y al final de la carrera están planteándose a qué se dedicarán en el futuro. Por ejemplo, Suzuna está haciendo una filología y duda sobre qué profesión coger, y acaba trabajando en una guardería... Esto recuerda a un alumno a punto de terminar el instituto y pensar qué carrera va a escoger. 

Las actitudes de los personajes no son nada maduras para la edad que tienen, sino que estamos ante un grupo de chiquillos con ganas de pasárselo bien y despreocupados de los estudios. Incluso la autora reconoce que le gusta darle ese aire infantil a Suzuna, algo que logra sin lugar a dudas. Pero luego está también el tema de los líos amorosos, porque todos van detrás de todos. Parece que Hinako es la única que tiene las cosas claras, y Fukami casi que también. Además estos líos incluyen también a un primo pequeño de Eichi que también está enamorado de él (y la hermana de este primo que, a su vez, está enamorada de su hermano). En fin, mucho lío entre todos para luego librarse sólo unos pocos como pareja estable. Eso sí, la relación entre Suzuna y Eichi es una delicia, me encanta. Y, como decía antes, hay numerosos caracteres que aparecen a cuento de nada en la historia y no resultan nada influyentes en la trama, lo cual induce a pensar que es puro relleno y ganas de alargar la historia para vender más tomos, pues, desde mi punto de vista, con siete u ocho habría estado bien, pero los últimos se me hicieron algo largos y redundantes. Y, después de tanto contar lo mismo o introducir nuevos personajes y situaciones que no llevan a nada, dejan un final bastante abierto para algunos de los protagonistas.

Del dibujo hay que decir que es muy bonito, me ha encantado, sólo que creo que podría mejorar un poquito las expresiones faciales, ya que en la gran mayoría de las viñetas parece que están posando más que otra cosa. Pero desde luego Hinako, para lo poco que sale, es la que más me gusta, parece la más trabajada. En cuanto a los chicos me costaba algo de trabajo distinguirlos entre ellos (Fukami, el entrenador, el hermano de Eichi y Yuki, son muy parecidos) y quizá sea ahí donde se necesita algo más de trabajo en el dibujo, para que sean fácilmente reconocibles.

En cuanto a la edición del manga es algo cutre, hay muchos textos (notas del traductor incluídas) que cuesta trabajo leer por los escasos márgenes, por no hablar de la pobre Hinako, que a lo largo de la serie la han llamado Hinako, Nanako, Hanako...

Por lo demás el manga es muy agradable de leer, muy divertido y a veces algo dramático, pero quizá si no lo hubieran alargado tanto y los personajes secundarios pintaran algo en la historia le habría puesto mejor nota. Sólo decir que lo recomiendo a cualquier amante del shôjo y que si veo que se publica algo más de esta autora no dudaré en leerlo.

Nota: 7/10.



lunes, 26 de noviembre de 2012

La ecuación de tercer grado

El término ecuación supongo que le será familiar a prácticamente cualquier persona, sea del ámbito científico o no. Para la comprensión de la presente entrada bastará con saber que una ecuación no es más que una combinación de operaciones en la que algún valor numérico es desconocido, los cuales se acostumbran a representar por letras (habitualmente la x). El grado de la ecuación hace referencia al mayor de los exponentes que aparecen en ese valor desconocido. Pues bien, algunas de estas diabluras matemáticas originaron una de las anécdotas más curiosas de la historia de la ciencia.

Niccolo Fontana, Tartaglia
Las ecuaciones de primer y segundo grado no implican excesiva dificultad. No en vano ya eran resueltas por los antiguos babilonios, allá por los siglos XVIII y XVII a.C. Hay que decir que su método carecía de las fórmulas que poseemos hoy en día, por lo que podía resultar algo más tedioso aunque igual de efectivo. El problema llegaría con las ecuaciones de tercer grado, para las cuales les fue imposible dar con un algoritmo con el que abordarlas todas. Resolvieron algún caso concreto, pero no el general. En su defensa hay que decir que dicho método no llegaría hasta más de 3000 años después.

Volamos en el tiempo y en el espacio y nos ubicamos ahora en la Italia del siglo XV, en pleno Renacimiento. La ciencia itálica estaba viviendo posiblemente su época de mayor auge, y es allí donde aparece el primer gran avance en la resolución de la ecuación de tercer grado a manos de Escipión del Ferro. Sin llegar a dar un método general, sí que logró resolver una amplia cantidad de estas ecuaciones (concretamente las que carecían de potencias cuadradas).

Antes de proseguir con la historia hemos de hacer notar que, en aquella época, al realizar un descubrimiento científico no era siempre habitual hacerlo público en busca de reconocimiento y gloria, sino que a veces se prefería ser la única persona conocedora de ese secreto, convirtiéndose en una especie de tesoro personal e intransferible. Del Ferro era de esta opinión y solamente desveló su gran descubrimiento en su lecho de muerte y únicamente a su mejor alumno y hombre de confianza, Antonio de Fior, matemático que jamás llegó a rozar el nivel de su maestro. El problema es que De Fior no tenía intención de ocultar su poder, y prefirió usarlo para retar a alguna de las mentes más brillantes de la época a un duelo matemático, algo muy común en esos años y que básicamente consistía en que dos científicos se proponían mutuamente una lista de problemas y buscaban la mayor resolución de ellos. Digamos que era una manera de medir el nivel de cada uno.

La fórmula para resolver ecuaciones de tercer grado
El matemático elegido para este duelo fue Niccolo Fontana, más conocido como Tartaglia, personaje algo más famoso actualmente, al menos entre los estudiantes de ciencias de grados superiores, por su "triángulo" para desarrollas potencias de un binomio. Ese sobrenombre, que en italiano significa "tartamudo", le vino debido a una grave herida en la cara provocada en una guerra. Niccolo quedó inconsciente durante varias horas y sólo el hecho de que un perro le estuviera lamiendo la sangre que brotaba de su cara evitó su muerte, aunque no su posterior tartamudez. A pesar de sus defectos físicos, era una de las cabezas mejor dotadas de su siglo, motivo por el que fue el escogido por De Fior, ya que superar a Tartaglia en un duelo lo coronaría, sin duda, como uno de los dos o tres mejores matemáticos del momento.

El reto propuesto, y que Tartaglia aceptó, consistió en treinta problemas que cada uno había resuelto previamente. Tartaglia optó por hacer un barrido por diversas ramas matemáticas, proponiendo una amalgama considerable de problemas, mientras que De Fior, qué duda cabe, proporcionó a su adversario una treintena de problemas que conducían, todos ellos sin excepción, a ecuaciones de tercer grado del tipo que su maestro le había enseñado a resolver. Era jugárselo todo a una carta: si Tartaglia lograba resolver esas ecuaciones, resolvería los treinta problemas, aunque De Fior no lo veía nada probable, tras tantos años sin que nadie conociera el método que tenía en sus manos.

Fijaron un día para volver a verse y en el que cada uno debería llevar los problemas que hubiera logrado resolver. Quizá sea una añadidura a la historia para hacerla más interesante, pero parece ser que, llegado el día previo al acordado, Tartaglia no había logrado dar con la manera de abordar las susodichas ecuaciones. Parece ser que esa misma noche, a punto de rendirse, logró dar con la técnica adecuada y, a pesar de no dormir ese día, acabó por resolver los treinta problemas de su adversario. Llegó el día de volver a verse y el resultado no pudo ser más apabullante: Taraglia 30 - De Fior 0. Éste último no había logrado dar con la solución a ninguno de los problemas. Parece ser que, además del propio honor, también se habían apostado treinta invitaciones a suculentos banquetes, parte del reto que Tartaglia, supongo que debido a la tremenda alegría que sentiría por su descubrimiento, perdono a su contrincante. Realmente lo que iba a afectar a De Fior no eran estas invitaciones, sino la evidencia de la humillante derrota, lo que hizo que desapareciera completamente del panorama científico y que Tartaglia ganara mayor fama si cabe.

Gerolamo Cardano
Pero la cosa no acabó aquíe, pues entonces entró en escena otro de los grandes de la época, Gerolamo Cardano. El famoso duelo y la flamante victoria de Tartaglia había llegado a sus oídos y, al parecer, tenía en danza varios importantes resultados inconclusos solamente a falta de lograr resolver ciertas ecuaciones de tercer grado. Comenzó entonces a enviar infinidad de cartas al ganador del reto pidiéndose el gran favor de proporcionarle su método, correspondencia que fue toda ella contestada negativamente. Pero, como bien sabemos, la elevada insistencia puede hacer, a veces, cambiar de opinión a la gente, y en una de las respuestas Tartaglia invitó a Cardano a visitarlo para que le informara sobre las teorías en que estaba trabajando.

Una vez en casa de Tartaglia, Cardano prosiguió con su insistencia hasta que logró que el primero accediera a proporcionarle la información que precisaba con una fuerte condición: que no debería trasmitir este saber a nadie, ni mucho menos publicarlo. De hecho, le hizo firmar un juramento prometiendo que cumpliría esa condición. Esto sucedió en 1539. Pues bien, en 1545 Cardano publica su obra Ars Magna en la que, entre otras muchas cosas, aparece el método que le había proporcionado Tartaglia seis años antes. Cierto es que en la obra especifica que esa parte se la contó dicho matemático, pero esto no satisfizo a Tartaglia, quien se enemistó de por vida con Cardano y blasfemó contra él hasta la saciedad. En cualquier caso, el método para resolver ecuaciones de tercer grado ya era público y ese misterio de tres milenios se había esfumado.

Apoyándose en este método no tardó mucho en lograr resolverse la ecuación de cuarto grado. Este honor le correspondió a Ludovico Ferrari, discípulo del propio Cardano. La de quinto grado se hizo de rogar hasta que llegara el noruego Abel quien, con sólo 22 años (afortunadamente, pues murió con 26), demostró que no existía un método general para resolver la ecuación de quinto grado ni las de grado superior, solamente se podrían resolver casos concretos, pero no hay una fórmula para estos grados. Así pues, con esto quedaba, de alguna manera, liquidado todo el asunto de las ecuaciones, al menos de las lineales, pues existen una multitud de titpos de ecuaciones (con raíces, con fracciones algebraicas, con logaritmos....), pero eso es otro tema bastante más complejo y, por supuesto, mucho menos curioso que el gran duelo entre Tartaglia y Antonio de Fior.


sábado, 24 de noviembre de 2012

Nueva cita destacada #5

Después de algunas semanas con esta sección un poco abandonada volvemos a cambiar la cita célebre del sidebar. En este caso nos hemos decantado por una frase del escritor ruso especialista en relatos cortos Antón Chéjov (1860 - 1904). Hemos elegido esta sentencia porque si hay una cosa en esta vida que nos revienta con diferencia son esas personas prepotentes que siempre te hablan, te miran y te tratan como si fueran infinitamente superiores a ti y supieran mucho más que tú, cuando la realidad suele ser todo lo contrario. A todos ellos va dedicada (sarcásticamente hablando) la cita destacada siguiente:

"Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás, enseñar"

Quedamos excluídos de esta afirmación los profesores y maestros, que deseamos enseñar pero siempre sabedores de nuestras limitaciones y con el único objetivo de transmitir nuestros humildes conocimientos. Espero que se entienda el tipo de personas a las que hace referencia esta cita.


viernes, 23 de noviembre de 2012

El rincón gatuno: Gatos en la cinta andadora

Los mininos también quieren conservar su figura y algunos recurren a la cinta andadora, aunque algunos van obligados y no están por la labor. Aquí os dejamos unos cuantos vídeos de estos gatos atletas:




Algunos prefieren acompañar a sus dueños para sentirse motivados:



Otros no terminan de entender para qué sirve esa cinta que se mueve sola (muy bueno en el minuto 2:10):



 Otros lo intentan, pero no hay manera de que entiendan cómo funciona:



Éste es el más vago con diferencia:



Y aqui una recopilación de otros tantos:



Esperamos que os haya gustado esta selección de vídeos gatunos.



jueves, 22 de noviembre de 2012

El 3x1 - Ronda 3 (Solución)

Tras la semana de rigor para hacernos llegar vuestras respuestas aquí os revelamos la solución a esta tercera ronda. Lo buscado en este caso era un animal y la respuesta es.... el saltamontes



La explicación de las tres pistas es la siguiente: tanto la primera (el cartel de la película Bichos) como eso de "Die Biene Maja" (título original del cuento de La abeja Maya) hacen referencia claramente a insectos, aunque en ambos casos los saltamontes tienen un papel importante: en la película son los malos por excelencia, y en la serie de La abeja Maya hay que recordar que Flip es el gran amigo y consejero de la abeja protagonista. Aun así la posible duda se disipaba con la pista del vídeo. El fragmento es una escena de la serie de los años setenta Kung-Fu, famosa por diferentes parodias que se le han realizado y porque el maestro Po llamaba a su discípulo Kwai "el pequeño saltamontes". He ahí la relación.

En esta ocasión tenemos dos acertantes, por lo que las puntuaciones de la prueba quedan así:

Jota-chan ... 2 puntos
Isabel ... 2 puntos

Buen intento también el de Ningaka, aunque le falló la pista de Kung-Fu. Con esto tenemos el siguiente ranking general:

Jota-chan ... 5 puntos
Isabel ... 3 puntos
Adder ... 1 punto
Vicky ... 1 punto

Enhorabuena a todos ellos y os esperamos en la cuarta ronda. ¡Suerte!


Brave (indomable)

Título original: Brave
Dirección: Mark Andrews, Brenda Chapman
Reparto: Kelly MacDonald, Billy Connolly, Emma Thompson, Julie Walters
Música: Patrick Doyle
Año: 2012
Género: Acción. Aventura. Comedia. Fantasía
Duración: 93 min. aprox. 

Sinopsis
La joven princesa Merida, hija de los reyes de Escocia, ha sido educada desde bien pequeña con la finalidad de llegar a ser en el futuro una autentica reina, con todo el correcto comportamiento y elegancia que ello conlleva. Pero el resultado de estas directrices no siempre es satisfactorio, pues la princesa prefiere una vida más activa y con más emociones. La gota que colma el vaso llega cuando la reina Elinor decide casarla con alguno de los príncipes de los reinos aliados. Merida rechaza de lleno esta propuesta y huye de palacio. En su afán por cambiar su destino será capaz de cualquier cosa, incluso hasta recurrirá a pedir ayuda a una bruja para hechizar a su madre y lograr su objetivo.

Comentario
Nos pasa con cierta frecuencia que vemos anunciar alguna película que nos interesa pero, entre unas cosas y otras, lo vamos dejando y al final la suprimen de la cartelera. No fue el caso de Brave, pues, aunque por los pelos, logramos verla en pantalla grande, y realmente nos hubiera dado mucha rabia no haberla pillado, ya que nos supuso una grata sorpresa.

La película comienza con un argumento quizá no demasiado original, a saber, los esfuerzos de un padre/madre por moldear a su imagen y semejanza a su hijo/hija, provocando una patente rebeldía en sus descendientes y el consiguiente desplazamiento entre ambos miembros de la familia. En este caso es la madre, la reina Elinor, quien pone todo su empeño en educar a su pequeña como si de una copia suya se tratara. Es curioso que este personaje, la reina, aunque en un primer momento pueda aparentar algo desagradable, no se le llega a tomar odio en ningún momento, ni tan siquiera llega a caer mal del todo, y mucho menos conforme avanza la trama. Este mismo avance en la historia hace que ese argumento inicial vaya mucho más lejos y acabe por no parecerse a ningún otro filme, al menos que nosotros conozcamos.

El personaje de Merida es el prototipo de una princesa Disney, aunque mucho menos pánfila que otras: valiente, decidida y sensible. Se agradece que en este caso los esfuerzos de la princesa no estén motivados por el típico amor que siente hacia algún personaje masculino que deberá rescatarla, sino que se hace más hincapié en el cariño familiar. El padre, Fergus, es posiblemente el personaje más divertido de la cinta, con actitudes que, en muchas ocasiones, no son nada propias de un soberano. Y en cuanto a los hermanos trillizos de Merida, quizá sean los caracteres que menos aportan a la historia; tienen sus puntos, pero a veces se antojan prescindibles.

Otro punto a favor de la película, para nuestro gusto, es la música. Por un lado, y como es propio por la ubicación de la historia, hay varios temas de música celta muy agradables; por otro, las canciones, tan típicas de algunos clásicos Disney, se restringen a los momentos adecuados, siendo escasas pero oportunas, como debe ser.

Personalmente también nos ha gustado el detalle de los fuegos fatuos como guías de los protagonistas hacia los lugares indicados, una manera original de introducir elementos típicos de leyendas populares perfectamente acoplados en la historia. Quizá no vemos tan bien acoplados a la bruja hechicera y a su cuervo parlanchín; aparecen poco y, aunque son imprescindibles para la trama (al menos la bruja), no se les saca todo el partido que se podría.

Por último, queremos agradecer a Pixar el pequeño regalo que nos hizo a aquellos que no nos levantamos de la butaca del cine hasta que no acaban los créditos (es una manía que tenemos; si hemos pagado por la película entera, la vemos entera). Tras finalizar la larga lista de nombres que van pasando de abajo hacia arriba, se ofrece una ínfima escena de unos escasos segundos, la cual no vamos a revelar, pero que ayuda a abandonar la sala con una sonrisa en la cara. Escena final que, por supuesto, viene a poner la guinda a una película de animación muy trabajada, original y que gustará tanto a los más pequeños como a los que ya no lo somos tanto.

Nota: 9/10.



lunes, 19 de noviembre de 2012

Maratón Disney: Tiempo de melodía

Canon de Clásico Disney: 10
Título original: Melody time
Dirección: Clyde Geronimi, Jack Kinney, Hamilton Luske, Wilfred Jackson
Reparto (doblaje): Roy Rogers, Dennis Day, The Andrews Sisters, Freddy Martin
Música: Eliot Daniel, Paul J. Smith
Año: 1948
Género: Animación. Musical. Familiar
Duración: 72 min. aprox. 

Sinopsis
De nuevo estamos ante otro clásico Disney consistente en una sucesión de fragmentos musicales cortos. Son varios, aunque por duración destacaríamos la historia de un curioso personaje americano, Juanito Manzanas, la aventura de un barquito travieso que debe enmendar sus errores o la leyenda de Pecos Bill, un legendario vaquero por cuyo drama los coyotes aullan a la luna.

Comentario
Como les ha sucedido a varios de los clásicos Disney de la década de los cuarenta, este Tiempo de melodía no ha pasado a la historia y solamente es conocido por los verdaderos fanáticos de la factoría (nosotros desconocíamos su existencia hasta que decidimos realizar este maratón). El caso es que, tras ser visto, uno entiende perfectamente que no haya trascendido en el tiempo como un éxito.

En primer lugar, y como hemos mencionado en clásicos precedentes, la idea de los montajes de películas a base de pedazos no nos acaba de convencer, siempre motiva más una historia con su trama definida. En cualquier caso, si al menos estos cortos fueran amenos, interesantes o divertidos, podríamos pasarla como clásico aceptable, pero ni este punto se cumple, pues las secciones no están demasiado elaboradas y solamente se ha buscado su finalidad musical, olvidándose de que no se trata de un videoclip.

Por un lado, tenemos tres secciones sin argumento alguno, a saber, El abejorro, Árboles y Échale la culpa a la samba. La primera de ellas consiste simplemente en un abejorro intentando escapar del acecho de diversos entes musicales al ritmo de una adaptación de la famosa obra de Rimski-Korsakov El vuelo del abejorro; la segunda no es absolutamente nada, imágenes de un árbol desde distintas perspectivas acompañadas de una canción; la tercera es el n-ésimo homenaje de Disney a Brasil y a su baile autóctono, la samba, con el pato Donald y el explotado José Carioca. Ninguna de las tres partes aporta nada nuevo a lo que ya hemos visto en varios clásicos anteriores.

La primera escena con (más o menos) sentido es la llamada Juventud enamorada, una simple historia de dos enamorados patinando sobre hielo en compañía de diversos animales que los emulan y que, en un momento de peligro, los ayudan. Como historia no dice nada, y tampoco se le saca partido al ambiente invernal, con un dibujo mediocre. Por cierto, los dibujos de los caballos son de lo más feo que hemos visto.

Pero la escena que se lleva la palma es, para nosotros, la de Juanito Manzanas, que, por lo que hemos investigado después, fue un personaje real que se dedicó a ir plantando manzanos por Pensilvania. La trama podía haber sido aceptable de no ser por el patente sentimiento patriótico-americano-religioso que emana de ella. Esa misma sensación de asco que nos invade cuando en una película estadounidense resulta que son ellos los que salvan al mundo y los que proclaman a los cuatro vientos el amor por su tierra, ese mismo sentimiento lo hemos tenido con una película de dibujos animados, a lo cual se añaden multitud de mensajes religiosos que, sin entrar en si se está más o menos de acuerdo con ellos, nos parecen completamente improcedentes en un filme de estas características.

La sección llamada Aventura en alta mar trata sobre un barquito algo torpe al querer ayudar a sus congéneres, lo cual provoca su destierro, el cual acabará cuando logre la proeza de remolcar un enorme transatlántico a las costas neoyorkinas. Una trama simplona y sin grandes alardes visuales para acompañar a una canción también algo tonta.

Y el largometraje acaba con una de vaqueros. Se supone que en ella se justifican los aullidos de los coyotes a la luna a través de la historia de Pecos Bill, justificación que no hemos encontrado en ningún otro sitio. Además, no sabemos muy bien a cuento de qué, comienza la historia en plan Libro de la selva (niño criado por bestias, en este caso coyotes) y acaba con su supuesto enamoramiento de una bella joven que, a causa de no lograr domar al caballo de Bill, es puesta en órbita por éste, y de ahí que los coyotes aullen al cielo al anochecer. Como se puede ver, es una trama que, a pesar de ser ficticia e infantil, resulta hasta ilógica en muchos puntos.

En definitiva, estamos ante uno más de estos clásicos hechos a retales y que hemos visto por cumplir con todos, pero que de buen seguro no tenemos intención de volver a visualizar, pues no nos aporta nada ni argumental ni emocionalmente.

Nota: 2/10.

Más Clásicos Disney pinchando aquí.

 


viernes, 16 de noviembre de 2012

John Frusciante, el alma de Red Hot Chili Peppers

John Frusciante

Visto el título de esta entrada, quizá lo lógico hubiera sido hablar de los Red Hot Chili Peppers y, de paso, de John Frusciante, un ex-componente del célebre grupo californiano, pero lo voy a hacer al revés, pues esta entrada está centrada en Frusciante, quien es, a mi modo de ver, el alma verdadera de Red Hot Chili Peppers.

Hace unos cuantos años, cuando la televisión emitía spots pegadizos y algo más llamativos que los que vemos ahora, había uno de cierta compañía telefónica que era más discreto que sus coetáneos, pero había algo en él que no pasó desapercibido para mí, y era la música, unas notas sonaban de una apacible guitarra eléctrica que me encantaron, pero ahí quedó la cosa, no supe quién tocaba ni nada, e internet no estaba tan alcance de la gente como lo está hoy en día, así que nada.


Flea, Kiedis, Frusciante y Chad
Tiempo después, escuchando la radio, oí un cuarteto femenino entonando una canción que, a pesar de ser novedosa en aquel entonces, ya me era familiar. Efectivamente, las notas de la guitarra eran las mismas que aquellas que escuché en aquel anuncio, pero no interpretadas de igual manera ni por asomo, y así fue cómo me enteré de quién era el intérprete: John Frusciante, el guitarrista de los Red Hot Chili Peppers. Ahí empecé a interesarme por esta banda de funk rock. Poco después publicaron su disco Californication, el cual no dudé en comprarme, y se convirtió en uno de mis favoritos. Aprendí a tocar dos o tres canciones en la guitarra, pero supe que jamás podría llegar a la altura de Frusciante. Después llegaron dos discos más, By the way y Stadium Arcadium, y después de este último no supe mucho más de ellos... El año pasado sacaron su último disco, I'm with you, el cual no sonaba tan a Red Hot Chili Peppers como los anteriores. La explicación: Frusciante, una vez más, había abandonado la banda, y eso se notaba en la música.

John en sus años mozos
Digo una vez más porque ya lo hizo en 1992, pero vayamos por pasos. John Anthony Frusciante nació en Nueva York el 5 de marzo de 1970, hijo de un juez y de una vocalista, y con tan sólo 11 años ya tocaba todos los temas de Jimi Hendrix. Decidió dedicarse a la música y ocupaba 15 horas al día a tocar la guitarra, recibiendo clases para mejorar sus técnicas. Cuando tenía 15 años conoció una banda llamada The Red Hot Chili Peppers a la que admiraba mucho y aprendió a tocar sus canciones e iba a sus conciertos. Llegó a trabar amistad con Hillel Slovak, el entonces guitarrista de la banda, y con el batería de entonces, D.H. Peligro, quien llamó a Flea, el bajista, para improvisar juntos algunas canciones. Pero en 1988 Slovak murió de una sobredosis, y los miembros del grupo pensaron en Frusciante para su sustitución. Anthony Kiedis, el vocalista, y Flea, aún tocados por la muerte de Slovak, expulsaron del grupo a D.H. Peligro por su adicción a las drogas y entró Chad Smith como batería. Ya estaba el grupo formado, y juntos grabaron su nuevo disco, Mother's Milk, en el que Frusciante intentaba imitar al fallecido Slovak en vez de desarrollar su propio estilo, algo en lo que insistía el productor. En 1991 publicaron Blood Sugar Sex Magic, donde Frusciante se soltó la melena y el album se convirtió en un gran éxito, donde encontramos temas como Under the bridge (la canción del spot que decía más arriba) y Give it away, canción que interpreta el grupo en un capítulo de los Simpsons. 

Frusciante, irreconocible, en el documental Stuff de Johnny Depp
Pero, a pesar del gran éxito que supuso este nuevo disco, llegaron los problemas: a Frusciante la fama le vino grande, no pudo soportar la presión y afirmó preferir seguir tocando en baretos en vez de dar giras mundiales. Así, el 7 de mayo de 1992, en un concierto de Tokyo, se negó a subir al escenario y decidió abandonar la banda. Cayó en una fuerte depresión, lo que le incitó a la consumición de drogas. Aquí empieza la época oscura de Frusciante, en la que tampoco dejó de grabar discos en solitario. Tan adicto se volvió que su amigo Johnny Depp grabó un documental en su casa de Venice Queen sobre lo mal que se encontraba a causa de las drogas. Las imágenes son escalofriantes, la cara de Frusciante reflejaba a un lunático cuya voz quebrada afirmaba que se sentía bien consumiendo. Yo aluciné cuando vi ese vídeo y no podía creer que ese personaje era en realidad Frusciante. Llegó a vender algunas de sus guitarras para poder pagar más consumición, y otras tantas las perdió en un incendio que se produjo en su casa mientras él estaba dentro, y a punto estuvo de morir por intentar salvar algunas de ellas, recibiendo graves quemaduras en los brazos. Para más inri, éstos quedaron llenos de fuertes cicatrices por los chutes, y a punto estuvo de morir otra vez por una fuerte infección oral que le destrozaba los dientes. Su casa quedó destruida y Kiedis le prestó dinero para poder comprarse una guitarra nueva.

Red Hot Chili Peppers en The Simpsons
Cinco años después Frusciante, harto de la vida que llevaba, decidió ingresar en un centro de rehabilitación. Sus ex-compañeros de banda, al ser entrevistados, le daban por muerto, y en los periódicos hablaban de él como un despojo humano y un esqueleto cubierto de piel. Nadie daba un duro por él, y, viendo las imágenes, no es para menos. Pero, cual ave fénix, Frusciante surgió de sus cenizas, se rehabilitó, abandonó definitivamente las drogas, se arregló la boca y recibió injertos de piel en sus brazos, y pasó a vivir una vida basada en la espritualidad y practicar yoga y vipassana, llevando una vida mucho más saludable y con una dieta estricta. Por su parte, los Red Hot Chili Peppers habían publicado un disco sin Frusciante, One Hot Minute, con Dave Navarro a la guitarra, un album cuyas canciones contrastaban fuertemente con lo que el grupo nos tenía acostumbrados. El cambio fue tan radical que las ventas fueron penosas y Flea sugirió la disolución de la banda tras una pelea grave entre Kiedis y Navarro, a quien despidieron de inmediato. Tras meditar sobre la situación, Flea comentó que la única manera de salvar a la banda era con el regreso de Frusciante, con quien no habían perdido el contacto. Frusciante, llorando de alegría, aceptó volver al grupo, afirmando que era lo mejor que le podía pasar en esos momentos.

John Frusciante, rehabilitado
Con Frusciante de vuelta, en 1999 los Red Hot Chili Peppers grabaron un nuevo disco, Californication, con canciones como Otherside, Scar tissue, Around the world, Road trippin, Parallel Universe, Easily y la que da nombre al disco, el cual se convirtió en un superventas. Volvió Frusciante, y con él el sonido redhotchilipepperiano. Kiedis se sintió más cómodo a la hora de componer las canciones, ya que Frusciante era una pieza clave en la composición de los temas. Tan sólo dos años después volvieron a sacar otro disco, By the way, con temas como Can't stop, Dosed, Cabron, Don't forget me, The Zephyr song y, como en el anterior, la que da nombre al album. Además, de forma paralela, el guitarrista publicaba discos en solitario con los temas que componía mientras grababa con la banda, además de colaborar con otros artistas. Para Frusciante, según dijo en una entrevista, ésta fue la época más feliz de su vida. Después llegaron dos álbumes más, un Grandes éxitos, con los bonus track Fortune Faded y Save the population, y Stadium Arcadium, un doble disco donde Frusciante introdujo una variada gama de sonidos, además del sintetizador y el melotrón, destacando canciones como Tell me baby, Desecration smile, Hump de bump, Snow (Hey oh), Dani California y, una vez más, la que da título al album. Pero en 2009 abandonó definitivamente la banda para centrarse en su carrera en solitario, en la que nos muestra un sonido totalmente distinto al acostumbrado en Red Hot Chili Peppers, como en The past recedes.

John Frusciante en solitario
En total Frusciante ha grabado cinco discos con los Red Hot Chili Peppers, además del Grandes éxitos, ha publicado trece álbumes en solitario (de los cuales 5 vieron la luz en 2004) y ha participado en numerosas colaboraciones con varios artistas, grabando un par de álbumes más con Josh Klinghoffler (el actual guitarrista de los Red Hot Chili Peppers) y Joe Lally bajo el nombre de Ataxia. En 2003 fue elegido por la revista Rolling Stones para entrar en el puesto 18 de la "Lista de los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos" y en 2010 la BBC lo nombró como el mejor guitarrista de los últimos 30 años.

Hay a quienes les sigue gustando esta banda a pesar del abandono de Frusciante, y la música no digo que sea mala, para nada, todo va en gustos, pero ya no es el sonido característico de la banda californiana. No sé cómo les irá a partir de ahora a los Red Hot Chili Peppers, pero para mí se ha ido el alma del grupo, quien, para muchos, y a pesar de todo lo vivido, es de los mejores guitarristas del mundo, y como tal le admiro muchísimo.

Arriba os he ido poniendo enlaces a los videoclips y versiones de álbum de aquellas canciones que no tienen video oficial. Pero lo que más interesa es ver a este gran guitarrista tocar en directo, así que os pongo algunas canciones tocadas en directo por los Red Hot Chili Peppers. Merece mucho la pena echar un vistazo a cada uno de estos vídeos.



En este directo de Californication lo mejor es a partir del minuto 3:21.












miércoles, 14 de noviembre de 2012

El 3x1 - Ronda 3

Volvemos a la carga con este juego, en esta ocasión vamos en busca de un animal, no referido a un animal concreto con nombre propio, sino una familia de animales, en plan "perro" o "gato", para que nos entendamos. Aquí tenéis las tres pistas de esta ronda:

Pista 1




















Pista 2
video


Pista 3
Die Biene Maja

Aunque no pensamos que sea excesivamente difícil, para que la gente se motive la vamos a catalogar como de dificultad media, así que serán 2 puntos para todos los que la acertéis. Como siempre tenéis una semana para enviarnos vuestras respuestas en el formulario de abajo. ¡Ánimo y mucha suerte a todos!

Lo sentimos, esta prueba ya ha sido cerrada. ¡Prueba con las siguientes!






martes, 13 de noviembre de 2012

Hotel Transilvania

Título original: Hotel Transylvania
Dirección: Genndy Tartakovsky
Reparto: Adam Sandler, Selena Gomez, Andy Samberg, Jon Lovitz
Música: Mark Mothersbaugh
Año: 2012
Género: Animación. Comedia. Familiar
Duración: 91 min. aprox. 

Sinopsis
Con el afán de proteger de los humanos a Mavis, su única hija, Drácula manda construir el Hotel Transilvania en el lugar más recóndito posible. Su idea es que solamente se alojen en él huéspedes monstruosos, quedando así protegidos de los malvados humanos. Pero Mavis no se conforma con esa vida e insiste a su padre para que le permita conocer tierras habitadas por hombres. Drácula ingenia un plan para que sea su propia hija quien se convenza de la imprudencia que sería querer acercarse a territorio humano, cosa que consigue, pero comete un fallo que hace que Jonathan, un joven explorador, dé con el hotel. El Conde Drácula tendrá que hacer todo lo posible para lograr que nadie sepa que uno de sus eternos enemigos ha entrado en su hotel, aunque sus intenciones no sean en absoluto malas.

Comentario
Hace unos días tuvimos que hacer de niñeros para la hija de un familiar durante una tarde, así que pensamos en llevarla al cine (usándola como excusa para ese plan que hacía tanto que no llevábamos a cabo). Nuestra primera opción era Frankenweenie, pero entre que la habían quitado de la mayoría de cines y que nuestra invitada tenía predilección por Hotel Transilvania, ésta última fue nuestra elección. Y la verdad es que fue un verdadero acierto.

Hay que reconocer que los primeros veinte minutos de película hacen presagiar un filme mediocre y carente de demasiada originalidad. Los juegos de palabras con la temática de los monstruos (del estilo nombres de comidas a base de ratas, babas...), el lenguaje "macarra" del joven Jonathan, con repetitivas expresiones como "cómo mola" o "colega", y la relación entre un padre ultraprotector y una hija adolescente con ganas de ver mundo, tema más que recurrente en muchas otras cintas, nos hicieron pensar que íbamos a pasar una hora y media soporífera. Afortunadamente este panorama cambia radicalmente pasados estos primeros minutos.

La película es, ante todo, divertida. Independientemente de que la trama pueda ser más o menos original, las caídas graciosas son un hecho recurrente a lo largo de la emisión. Gran parte de la culpa de esto la tienen los personajes secundarios, varios de los monstruos más conocidos de la historia, aunque con una personalidad algo cambiada: Frankenstein se nos aparece bastante más tonto que de costumbre, el hombre lobo se ha convertido en un padre de familia con un sinfin de hijos a los que le resulta imposible inculcar respeto, Quasimodo es aquí el encargado de la cocina, la momia y el hombre invisible también nos dejan anécdotas de lo más cómico... En definitiva, que estos personajes aportan un buen peso de la diversión del filme.

Los personajes principales, más allá de alguna gracia esporádica, se dedican a llevar el peso del argumento principal. Cabe destacar la ausencia de antagonistas evidentes, la trama se construye en base a malentendidos y a actitudes paternales extremas. Si algún personaje hubiera que catalogar como malo ése sería el cocinero, aunque su maldad reside más en su excesiva lealtad al conde que en sus propios propósitos.

También hay que hacer notar los diversos guiños que se realizan a ciertas películas o personajes. Por poner algún ejemplo diremos que, siendo una película de vampiros, no podía faltar una pequeña parodia a Crepúsculo, y que el personaje invisible es una caricaturización de Woody Allen, hecho que seguramente pasarán por alto los más pequeños pero que queda plasmado por sus características gafas (que, obviamente, es lo único que se ve), por sus referencias a Manhattan y a Toma el dinero y corre y, por si quedaba alguna duda, por el doblaje en español de Joan Pera, la voz habitual del director y actor neoyorkino.

Y hablando del doblaje, tenemos que volver a criticar este punto en cuanto a acentos extranjeros se refiere. Se presupone que debería resultar más gracioso, pero a nosotros nos resultan muy forzadas y artificiales estas voces: el tono francés del cocinero, el acento andaluz del hombre lobo, el cubano de los pomos de las puertas e incluso el propio acento ruso de Drácula (que, por cierto, se supone que era rumano) carecen por completo de naturalidad. No nos cansaremos de repetir que, al igual que no se intenta dar acento inglés a los personajes supuestamente angloparlantes, tampoco se debería hacer con el resto de nacionalidades, salvo que los dobladores sean nativos, dando así una pronunciación más natural a los acentos.

En cuanto al doblaje original se puede destacar a la archiconocida estrella de Disney Selena Gómez en el papel de Mavis, a Jon Lovitz como Quasimodo y a Adam Sandler como Drácula, al cual acompaña parte de su familia (en concreto su mujer doblando a la madre de Mavis y una de sus hijas haciendo lo propio con Mavis en su etapa de niña).

Así pues, esta producción de Columbia, compañía con mucha menos experiencia en el cine infantil que otras como Disney o Dreamworks, raya a un nivel bastante alto, especialmente referido a las risas y la diversión que ocasiona, tanto en el público infantil como en el adulto. Tartakovsky, director, entre otras series, de Las Supernenas y El laboratorio de Dexter, y su equipo de guionistas han hecho un excelente trabajo.

Nota: 8/10.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Río Safari de Elche



Loro con la coronilla desplumada
Hace unas semanas hicimos algo que llevábamos algún tiempo queriendo hacer: pasar un día en el Río Safari de Elche, en Alicante. Hasta ahora el problema no era la distancia, pues vivimos relativamente cerca, sino el precio, ya que 22,50 euros por persona nos parecía bastante caro. Como en un centro comercial vimos días antes unos folletos con los que nos descontaban tres euros por persona (que tampoco es para tirar cohetes pero algo es algo), pensamos que era una excusa adecuada para visitar el parque animal que la una no conocía y el otro hacía más de dos décadas que lo había visto. Pero toda la ilusión con la que fuimos se fue desvaneciendo a cada minuto que pasábamos al tremendo calor del lugar.

El agua estancada acumulando porquería y excrementos
Hay que decir que el propio Safari partía con una importante desventaja, y es que somos de los privilegiados que hemos podido disfrutar del zoo de Viena, una auténtica maravilla, considerado como el mejor zoológico de Europa y del que quizá hablemos algún día. En cualquier caso la opinión que os vamos a exponer es completamente independiente, libre de cualquier comparativa en la que las carencias del Río Safari se acentuarían, si cabe, todavía más.

Al llegar al lugar y comprar las entradas nos informaron de los horarios de los espectáculos y nos proporcionaron un plano del sitio, pero tras esto se nos acercó una chica con una cámara de fotos ofreciéndonos inmortalizar nuestra entrada al zoo “sin ningún compromiso”. Para empezar no te avisan del precio que te cobrarían por el retrato (que de buen seguro sería abusivo), y para seguir... ¡que no somos unos niños, que tenemos ya algunas canas! Puede que sea un buen reclamo para niños, pero no para los que hace años que abandonamos nuestra infancia. Para postres teníamos la posibilidad de que la foto fuera con una serpiente enroscada al cuello. Hay gente para todo, pero a nosotros no nos ponen una culebra encima ni hartos de vino.

Ave con la cabeza y el buche completamente desplumados
A los pocos minutos de llegar daba comienzo un espectáculo de leones marinos, así que nos dirigimos a la piscina donde iba a tener lugar. El show en sí no es que estuviera mal, pero apenas se pudo disfrutar debido a la incomodidad de la grada: asientos hechos con tablas de madera carcomida, con unos escalones solamente aptos para piernas de dos metros (con los que Menta se tropezó y se llevó un buen raspado en el tobillo) y con un techado que a la hora de la actuación no tapaba ni un rayo de sol. Además, fue extremadamente corta, apenas quince minutos. No es que seamos partidarios de que exploten a los animales, pero haber adornado algo más la actuación con música, con humanos u otras opciones no hubiera estado de más.

Pero lo más indignante de todo no fue eso, pues al fin y al cabo a nosotros nos gusta ver a los animales de la manera más natural posible, sino las pésimas condiciones en las que se tiene a toda la fauna en el lugar. Mientras estuvimos viendo la zona de los reptiles no pudimos apreciarlo, pues sin ser expertos no podemos distinguir si los cocodrilos, serpientes e iguanas están en buenas condiciones. Pero cuando llegamos al aviario fue cuando una mezcla de rabia, indignación e impotencia se apoderó de nosotros. Sin considerarnos grandes entendidos, algún que otro conocimiento ornitológico tenemos, los suficientes como para saber que loros con la cabeza y el buche completamente desplumados o cotorras que no salen de sus refugios no puede significar nada bueno.

Patos corriendo hacia nosotros en busca de comida
Las ubicaciones de los animales, sin que se pueda decir que eran estercoleros, tampoco gozaban de toda la higiene que deberían, porque, entre otras cosas, el hedor a heces y excrementos de animales llegaba a ser insoportable, y éste se extendía por todo el parque; además, en la llamada “isla de los mansos” el hedor era fácilmente localizable, pues el pequeño riachuelo que rodea esa zona por la que nadaba un bello cisne negro tenía el agua totalmente estancada y lleno hasta arriba de las heces de las reses que ahí vivían. Por otro lado, el tremendo calor de ese día se confabuló con el propio ambiente seco y árido del lugar para crearnos una sensación más propia de un asadero de pollos. Hay que decir también que el supuesto río que da nombre al parque, y que en su día proporcionaba agradables mini-cruceros alrededor de la fauna salvaje, es completamente inexistente. En su lugar se ofrece un minúsculo recorrido en tren de apenas ocho minutos en el que, además, hubo varios problemas a la hora del orden de subida, pues ofrece muy pocos servicios al día y eso hace que mucha gente se quede sin disfrutarlo, a pesar de estar incluido en el precio de la entrada, aunque sólo te permiten montar una única vez en él, lo cual hace que el breve paseo nos sepa a poco o casi nada.

Loro antes del espectáculo con el buche sin plumas
Pero lo que más nos descolocó con diferencia fue el propio comportamiento de los animales. Por una parte, en los espectáculos fueron frecuentes los “fallos” de los bichos protagonistas, teniéndoles que repetir el domador en varias ocasiones las órdenes hasta que las cumplieron. No sabríamos explicar con claridad el motivo, pero el caso es que notamos a los animales, especialmente a los loros y a la elefanta, muy cansados y dando una sensación de estar aburridos y de infelicidad, muy distinto de otras actuaciones animales que hemos visto con anterioridad. Y lo mismo podemos decir del resto de animales en cautividad, sobre todo a los más grandes, que se veían muy apagados y en unos habitáculos que no les permitía sentirse como en la vida salvaje. Por otra parte tenemos el hecho del extraño y frecuente acercamiento de la mayoría de los animales a las zonas donde veían humanos. Al principio puede resultar hasta gracioso el ver, por ejemplo, a todos los patos caminando hacia nosotros, todos sin excepción, pero luego uno piensa que la causa más probable de ese efusivo interés por los hombres es un exceso de hambre, principalmente cuando esta actitud se repitió en gallinas, ovejas, caballos, jirafas y hasta en los dromedarios. En diversas zonas del parque se podían comprar, a precios disparatados, bolsas con comida para animales, lo cual hasta puede hacer pensar que no se les da de comer lo suficiente con la intención de que sean los propios visitantes los que completen su dieta. Una prueba de ello es que en una jaula con un centenar de cobayas había una muerta y varios congéneres comiéndosela. También arrancamos una rama de un árbol (algo prohibido por el safari, pero como uno de los trabajadores arrancó varias ramas para dárselas a una niña pequeña y diera de comer a los ciervos, nosotros emulamos la acción) y las cabras se pusieron como locas cuando nos vieron con ella, se peleaban entre ellas por arrancar unas pocas hojas, y cuando se acabó e hicimos el amago de irnos balaron sin cesar; aquí podríamos decir que ponían, como se suele decir, cara de borrego degollado, y es que nos miraban con una cara que daban pena los pobres viéndoles en el lamentable estado en que se encontraban ellos y sus vecinos del parque.

Aves desesperadas por un poco de agua
Otro punto que no queríamos obviar es la reacción de los loros ante los chorros de agua que pretendían refrescar esa zona. Con cara de desesperación se tiraban como locos a engancharse en las rejas de sus jaulas (excesivamente pequeñas para su tamaño, por cierto) buscando la zona donde les pudieran llegar algunas gotas. Esta actitud, común a todos ellos, es más que sospechosa. A esto, y a todo lo anterior, le añadimos los escasos trabajadores pluriempleados que allí había, pues, por ejemplo, la misma chica que nos quería hacer la foto en compañía viperina era la misma que poco después vimos limpiando los cristales de la tienda de regalos (con apenas artículos entre los que elegir, ni una postal siquiera, más bien camisetas carísimas, juegos que podemos encontrar en cualquier tienda de juguetes y copiosos peluches de animales que ni siquiera había en el parque) y atendiendo en la misma reclamando a un compañero que la sustituyera porque ya estaba cansada, además de reconocer a otros pocos empleados realizando distintas funciones según lo requiriese el momento, por no hablar de los aseos, que en cuanto a higiene dejaban mucho de desear.

Decir también que el Río Safari de Elche no hace honor a su nombre, pues ni hay río ( ahora está todo desertificado), ni es safari, sino un montón de jaulas juntas (como el pobre ualabí, cuya jaula limitaba mediante una alambrada con la jaula del lince, quien tenía atemorizado al pequeño marsupial), algunas con un solo animal de su especie (una jirafa, un ualabí, un lince, una elefanta, etc.), ni, por seguir con las negaciones, está en Elche, sino más bien en Santa Pola, pero esto es lo de menos.